El desmán ibérico

Váteres para el desmán

Cuando hace poco más de un año empecé a sembrar de estos peculiares váteres los cauces de los ríos guipuzcoanos, la sensación inicial fue de sorpresa. Una sorpresa agradable. A los desmanes les gustaba el invento. Ríos y arroyos, en los que los excrementos al alcance del observador eran escasos o imposibles de encontrar, ofrecían ahora una cosecha sostenida y abundante. Pero por otro lado me sentí mal. Habíamos estado haciendo el tonto ¡durante 25 años! Me vino a la cabeza el inventario nacional de 1990 y otros regionales en los que tras meses de recorrer cientos de tramos volvíamos a casa con tan solo unas decenas de excrementos, teniendo además la certeza que una parte importante de ellos no correspondían a la especie o no estábamos en condiciones de atribuírselos a especie alguna. Y lo que es peor, con la seguridad de que muchas de las ausencias no eran tales. Simplemente la probabilidad de encontrar excrementos en algunos ríos era muy baja. ¡Cuánto esfuerzo y qué poco premio! Hoy, con veinte de estos váteres, somos capaces de conseguir en unos días centenares de excrementos frescos que podemos identificar como de desmán a simple vista, sin necesidad de análisis alguno. Las “falsas ausencias” tienen los días contados.

El nuevo método no puede ser más sencillo. En el vídeo que acompaña a esta nota están los detalles. Siempre defendimos que el desmán buscaba defecar a cubierto, probablemente aprovechando los momentos en los que sale del agua para ingerir los invertebrados que captura. Una estructura del cauce que ofreciera pequeños refugios favorables para el desmán y accesibles al observador, facilitaría la detección. Y por otra parte, un cauce con predominio de refugios inaccesibles (orillas terrosas, muretes, más tablas que rápidos,…) haría invisible al desmán. Y así fuimos componiendo un listado de ríos a prueba de buscadores de excrementos, en los que aún conociendo la presencia de la especie mediante trampeo, los ejemplares allí presentes parecían sufrir de estreñimiento crónico. Un caso especialmente llamativo ha resultado ser una de las cabeceras de la cuenca del río Urumea, en Artikutza (Navarra). Allí, tras quince años conociendo la presencia del desmán mediante trampeo pude retar ufano a más de un colega a que fuese capaz de encontrar siquiera un excremento. No había manera. O al menos el excesivo esfuerzo que parecía requerir desanimaba al más decidido antes de lograrlo. Pues bien, empezar a poner estos váteres y mejorar el transito intestinal  de los desmanes fue todo uno. Nos sorprendió además la alta tasa de deposición. Los váteres acumulaban en unos días una gran cantidad de materia fecal, que hacía que el característico olor a desmán se advirtiese al acercarse a la estructura sin necesidad de desmontarla.vater-desmanero-001Las aplicaciones inmediatas son evidentes. Va a ser posible realizar inventarios a escala geográfica amplia eludiendo los problemas de detectabilidad asociados a la prospección clásica. Proporciona además material fresco, de “edad conocida” si se recoge periódicamente, útil para distintos tipos de análisis. Otras aplicaciones irán surgiendo. Algunas ya están en marcha. 

He mencionado que este método de detección no precisa de un proceso de identificación del material recogido. Y así es. Las características del excremento fresco de desmán, la combinación de tamaño, forma y olor son tan singulares y tan fáciles de reconocer como lo son las que asociamos a las heces de la nutria. Y si la abundancia acompaña, como es el caso, la determinación de la especie está garantizada. Hasta ahora trabajábamos con muy pocos excrementos. Gran parte de ellos viejos, secos, imposibles de atribuir al desmán sin análisis genético y en gran número de ocasiones ni aún con esos refinamientos, dada la rápida degradación que sufre el material genético que contienen. Esta circunstancia, la fácil identificación, unida un montaje sencillo y económico, van a permitir realizar el seguimiento de las poblaciones de desmán sin la necesidad de especialistas y de abultados presupuestos. Se “democratizan” así los inventarios de desmanes (permítaseme la tontería). Espero que más pronto que tarde podamos tener un censo nacional de desmán, del mismo modo que se da regularmente el de la nutria o el de la rata de agua.

En próximas entregas entraré en detalles sobre esfuerzo, rendimiento y demás zarandajas.

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Desmaneando. LIFE Irekibai

Irekibai, ríos abiertos. De momento un deseo, la realidad es bien diferente. El agua de nuestros ríos encuentra muchos obstáculos y en ocasiones discurre por donde no debe. El proyecto IREKIBAI pretende corregir esta situación, al menos en parte. Varias especies de vertebrados actuarán como indicadores de la eficacia de las acciones de restauración que se van a desarrollar en los próximos años. Entre ellas el desmán.

Durante los próximos meses volveremos a hacernos la eterna pregunta ¿Qué hace que un río deje de ser apto para el desmán? ¿Cuáles son los factores clave? Hace unos días salimos en la tele. Nada nuevo bajo el sol (o sí, según se mire). Unas imágenes de unos cuantos desmanes vivos y coleando siempre merecen la pena.

Una taxidermia “original”

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MUSEUM D’HISTOIRE NATURELLE. Perpignan.

El desmán abulense

Abulenses y cacereños, los desmanes del Sistema Central. De momento. Ojalá aparezca algún segoviano (o algún salmantino), que haya pasado desapercibido.

Ahora hace falta que la Confederación Hidrográfica del Duero y la Junta de Castilla y León cumplan y den al hábitat del desmán la protección necesaria. No olvidemos que únicamente se ha redescubierto una población olvidada. No es poca cosa, pero el trabajo por el que enorgullecerse está aún por hacer.  

Tan pancho

bolitabolita_2Fotografías: cortesía de Iñaki Irizar

Desmanes y más desmanes

Apenas les has conocido y ya se tienen que marchar, con su código, su antena y su eterno trajín. Toda la noche empapados ¡Con lo fría que empieza a estar el agua!

Narigudo

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