El desmán ibérico

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Galephone, la app que permite detectar desmanes

La Agencia Ambiental Europea lanza una nueva aplicación gratuita para móviles que revolucionará el “mercado” de la detección del desmán. Basada en el popular sistema de mensajería y disponible para todos los sistemas operativos, permite la localización de los animales desde el salón de nuestra casa con una precisión de 12 metros (únicamente en los smartphones provistos de GPS, claro). Pero no queda ahí la cosa, ya que por el módico precio de 1.15 €, la versión pro nos ofrece…     

App Galemys_500

Ya nos gustaría, pero no. Ni apps, ni filigranas como la del Environmental DNA. Este último método había generado muchas expectativas. No era para menos. Que a partir de una muestra de agua una máquina nos hiciese un inventario completo de fauna sería todo un acontecimiento. Desgraciadamente, en el caso de los mamíferos, aún estamos lejos de obtener un rendimiento que suponga una mejora respecto a los “métodos tradicionales”. Toca trabajar. Va a haber que seguir doblando el lomo.

A girl carries two buckets of clean water to her house through a flooded area in Moshan village

Si queremos hacer un inventario a escala geográfica amplia, de momento no queda otra que buscar excrementos y trampear. Eso sí, sin escatimar esfuerzos. Ambas técnicas tienen sus inconvenientes y un estrecho margen de maniobra. Aquí no valen los recortes ni los atajos. En el caso concreto de los excrementos, la determinación genética de la especie se ha demostrado como imprescindible para obtener una imagen rigurosa de la distribución del desmán. La validación de visu o mediante la identificación de pelos de desmán dentro del excremento han dado lugar, en fechas recientes, a inventarios regionales de dudosa credibilidad en los que se mezclan datos verosímiles con citas a todas luces absurdas.

Letrina_Galemys

La aplicación para el smartphone llegará seguro, pero mientras tanto seamos rigurosos con las herramientas que tenemos. Son herramientas de mínimos, no dan para índices de abundancia, ni para exprimirlas en busca de un mejor rendimiento económico. Necesitan mucho esfuerzo y rigor en la ejecución. Malo es que desconozcamos la distribución actual del desmán, pero peor será que acabemos dibujando una imagen fantástica que solo sirva para tranquilizar nuestra mala conciencia.

Comienza el desembarco

Han comenzado, dentro del ámbito territorial del proyecto LIFE Margal-Ulla, los trabajos para el reforzamiento poblacional ¿De desmán? ¿De mejillón de río? No, hombre, no ¡DE VISÓN AMERICANO! Las granjas peleteras que no quieren los holandeses ya están aquí. El tercer productor mundial de pieles de visón externaliza el negocio y somos los elegidos. En Galicia las solicitudes se multiplican (Agolada, A Estrada, Forcarei, Sobrado,…).Las cuencas de los ríos Ulla, Tambre, Umia y Lérez (entre otras) recibirán nuevos ejemplares procedentes de las sueltas (accidentales o no), que inevitablemente se producirán en los próximos años. Hay bronca (menos mal), pero la actitud de la administración es “conciliadora”. Al grito de ¡Aquí cabemos todos! y ¡Esta ganadería funciona! insisten en tomarnos el pelo.

MargalUllaMink

El visón americano está presente ya en toda la red hidrográfica gallega. No vamos a insistir en el grave problema que su presencia supone para nuestros ríos y para el desmán en particular. Lo que hoy se necesita es un plan de erradicación, no más granjas. La desaparición de este negocio en distintos países europeos en los últimos años responde no tanto a la necesidad de paliar un problema ambiental como al posicionamiento en contra del maltrato animal de una parte importante de la sociedad. En España estamos muy lejos aún de que el maltrato animal o la pérdida de biodiversidad sean reconocidos de forma mayoritaria como problemas graves, pero ¿por qué tenemos que cargar con la basura que no quiere la Europa avanzada? ¿Por qué nos da esa Europa sensible fondos para la conservación del desmán y luego consiente el agravamiento de una incuestionable amenaza para la especie? Por supuesto, los principales responsables de que esto suceda somos nosotros, que soportamos año tras año a una cuadrilla de gestores corruptos e inútiles. ¡Qué disparate!

Por cierto, se dice “por ahí” que esto no se va a quedar en media docena de granjas, que vienen muchas más. Y que otras bonitas regiones del norte compartirán el premio.

Continuará, me temo.

Asignatura pendiente

Me repito más que el ajo, lo sé. Pero leyendo uno de los últimos números de la revista Quercus (el de marzo de este año), en el que se analiza el grado de amenaza de la alondra ricotí (que si vulnerable, que si en peligro…), no pude evitar hacer una reflexión similar para el caso de el desmán.

margaritas desmaneras

Siguiendo el procedimiento que señala el RD 139/2011, las especies que figuran como protegidas en la normativa europea se incorporaron de forma “autómatica” al Listado de especies silvestres en régimen de protección especial. Una de ellas el desmán. Hasta ahí pan comido. Una vez allí, el salto al catálogo fue cuestión de inercia más que de diagnóstico ¿Quién se atrevería a negar el carácter de especie amenazada a un clásico de los catálogos? Lo peliagudo vino después, a la hora de elegir categoría. Solo hay dos, “en peligro de extinción” y “vulnerable”, así que en principio no parece muy complicado y además están los Criterios orientadores para la catalogación de taxones. Basta con contrastar los datos disponibles con dichos criterios. Podemos hacer el ejercicio. Dicen los criterios:

Un taxón o población debe ser considerado “Vulnerable”, cuando corre el riesgo de pasar a la categoría “En peligro de extinción” o cuando por su rareza se enfrenta a un riesgo de desaparición en la naturaleza. Deberá cumplirse, al menos, uno de los siguientes criterios:

A. Declive de población ajustándose a alguno de los siguientes subcriterios:
1. Se estima que se ha reducido su población en al menos un 20%, dentro del último medio siglo.
2. Una vez evaluado científicamente el efecto de los factores actuales de amenaza y teniendo en cuenta las medidas de conservación adoptadas, se estima que su regresión en el futuro puede ser al menos del 20% en los próximos 20 años o 5 generaciones.
3. Un análisis de la viabilidad de población mostraría, que la probabilidad de su extinción en la naturaleza será de al menos un 10%, en los próximos 20 años o 5 generaciones, seleccionando el mayor valor de probabilidad de extinción.

Población, generaciones,… Mal empezamos. De demografía de desmán no tenemos ni idea. Mejor pasamos al siguiente:

B. Área de distribución: El área de presencia estimada ha disminuido, al menos, en un 50% en los últimos 50 años, o su área de ocupación se ha reducido en un 25% en el mismo periodo y cumpliendo además, al menos, uno de los siguientes subcriterios:
1. Presenta un área de presencia fragmentada o en proceso de fragmentación y no aparece en mas de 10 localidades.
2. Descenso continuo de su a) área de presencia b) área de ocupación c) superficie y/o calidad del hábitat d) número de localidades e) número de individuos maduros
3. Fluctuaciones extremas de su a) área de presencia b) área de ocupación c) número de localidades d) número de individuos maduros

¿50 años? Intentamos un inventario a principios de los 90 que “no funcionó” (3 provincias positivas de 29 prospectadas) ¡¿cómo quieren que sepamos cual era el área de distribución hace 50 años?! ¡Otro!

C. Tamaño de población: Deberá cumplir alguno de los siguientes subcriterios:
1. La población actual es inferior al 50% de la que se estima tendría en una situación favorable para su conservación, cuando ésta pudiera estimarse.
2. El nº de ejemplares maduros es inferior a la mitad de la que podría existir de acuerdo a la capacidad de carga de su hábitat.

Y dale con el tamaño de población… ¡Otro!

D. Características del taxón: El taxón o población cuenta con unos efectivos o área de ocupación muy reducidos y presenta características biológicas limitantes (p. ej. baja dispersión poblacional, dinámica poblacional fluctuante, alta especialización ecológica, singularidad geográfica).

Con calzador igual podría servir, pero me parece que este criterio no “está pensado” para esta especie. Además, dispersión, dinámica poblacional,… son palabras mayores ¡Siguiente!

E. Dependencia de conservación: Especies que han mejorado su situación gracias a la aplicación de programas de conservación cuyo cese implicaría un riesgo de regresión geográfica o poblacional, y con ello el pase a la categoría de “En peligro de extinción”.

Programas de conservación. No es el caso ¡Otro!

F. Criterio de expertos. Si, siendo insuficiente la información disponible para aplicar los criterios anteriores, hay coincidencia entre técnicos en conservación y expertos en biología de la especie (grupo taxonómico) en que su situación es Vulnerable.

¿Coincidencia entre técnicos y expertos? ¿En España? ¿Con doce CCAA implicadas? No caerá esa breva ¡Siguiente criterio! Vaya, no hay más criterios. Y los de “en peligro de extinción” son primos-hermanos de estos ¿Y ahora que hacemos? Datos no tenemos, pero del catálogo no le podemos sacar ¡Venga, como mal menor que se quede como vulnerable!

Lo dicho, el desmán, asignatura pendiente.

¡Ya está aquí!

Un marco orientativo (manifiestamente mejorable) para los planes de recuperación y conservación que las CCAA crean oportuno aprobar (y ejecutar). Un trámite administrativo que llega con 20 años de retraso, al que damos la bienvenida. Una excusa menos para evitar trabajar en serio. ¡A ver si nos cunde!

DESMAN_DEF.pdf

Estrategia Galemys_

 

¿Hacemos lo suficiente?

Hay quien dice que no es para tanto, que la conservación del desmán no es una prioridad, que a los ríos nunca les va a faltar el agua. Como no están los tiempos para sobresaltos está actitud, la sosegada, está imponiéndose de forma mayoritaria en todos los ámbitos de gestión. Y así, andamos enfrascados, aquí y allá, en inventarios y revisiones. Si todo sale bien allá por 2016 (o 2018, o 2020, a saber…) tendremos una imagen bastante precisa de donde cagó el desmán en los últimos diez años. Todo un consuelo. Si todo sale muy bien incluso podremos sexar e identificar individualmente al autor del regalito. Si todo sale de fabula, por esas mismas fechas, alguien sacará de la chistera un índice que relacione excrementos y abundancia. Comenzaremos entonces el seguimiento. Levantaremos la alfombra cada cinco o diez años y bastará con conocer la tendencia, dicen. Habrá tiempo de actuar, dicen.

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Mi impresión es que acompañamos al desmán en su “ultimo viaje”. Mirándole de reojo. Dándole palmaditas en la espalda mientras decimos: ¡Tranquilo chaval, que solo es un catarro!

 

Conservación de papel

Somos los amos de la papiroflexia. Nuestros parques de papel son la envidia de Europa y empapelamos con esmero a nuestras especies amenazadas. Dicen que el papel lo aguanta todo, pero el tiempo y el agua lo hacen inservible.

Conservación de papel_500

“Traslocando” desmanes o como tirar por la calle de enmedio

Aunque solemos liarnos con la terminología (introducir, reintroducir, desplazar, reforzar) no cabe duda de que nos gusta enredar y además acabar cuanto antes. Que no tengo perdices, las echo, que me faltan corzos, ahí van dos docenas. Que los desmanes andan “ni fu ni fa”, llena un caldero grande en Pirineos y lo vuelcas en Gredos. Problema resuelto.

Duda traslocante

De momento el caldero de desmanes es solo una intención, una pose, aunque no faltan partidarios de tan expeditiva actuación. Pensándolo bien no es tan mala idea.

Se abre el telón. Un cantamañanas se dirige al responsable de la conservación de la biodiversidad del territorio “X”:

– Buenos días. Venía por lo de los desmanes.

– ¿Ha identificado ya la población donante en estado de conservación favorable? ¿Qué criterios ha utilizado? ¿Podría detallarme el impacto que sufrirá la población de la que soy responsable? Y lo más importante ¿Ha traído el caldero?

– ¡Aquí está el caldero!

– Haber empezado por ahí. Proceda pues y que no le vuelva a ver. Buenos días.

Galemys reintroduction

El telón se cierra y se vuelve a abrir, y ya tenemos al cantamañanas en el territorio “Y”, en la orilla del río, con un caldero lleno de desmanes, a punto de perpetrar la “traslocación”. Las autoridades y la banda de música aguardan en sus puestos. El obispo se retrasa dando pie a que el cantamañanas y el responsable del territorio receptor comenten los detalles de la actuación:

– Parece que el tiempo acompaña…

– ¿Qué me trae aquí? ¿Ha tenido en cuenta la peculiar distribución de la variabilidad genética de la especie? ¿Contamos con una planificación de sueltas adecuada en tiempo y número? ¿Conocemos lo suficiente la biología de la especie como para esperar que sobreviva un porcentaje significativo de animales? ¿Se han corregido las causas que propiciaron el declive de la especie en el territorio receptor? ¿Contamos con un plan de seguimiento? ¿Población local y usuarios del río están al corriente y de acuerdo? Y lo que es más importante ¿Ha traído el caldero?

– No sé de que me habla, pero aquí esta el caldero bien lleno ¡Mire, ya llegó el obispo!

– Proceda pues y que no le vuelva a ver. Buenos días ¡Corra, que empieza el himno!

Fin de la obra y cerrada ovación.

Cuentan que la guía que la IUCN ha publicado este mismo año, para orientar actuaciones de este tipo, se ha relajado. Que ya no es tan difícil hacer las cosas bien. Sin embargo, tras su lectura, sigo sin estar convencido de que aquí estemos en condiciones de hacer nada de esto con el desmán ¡Pero si no sabemos ni cuantos huevos pone! Porque ¿pone huevos, no? Como el ornitorrinco…

En fin, toca leer.

Guia IUCN

Como apunte final. Para nuestra consternación, el Diccionario no incluye aún los términos “traslocar” o “translocar”. De momento nos tenemos que conformar con “trasladar”. Sí, ya lo sé, suena vulgar, pero es lo que hay. Habrá que hablar con algún académico.