El desmán ibérico

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Archivo Anual: 2013

La dura realidad

Ni vivo, ni muerto, ni todo lo contrario.

Galemys zombie_def_500

¡No dejes que te muerda!

El artista del zombie, aquí

Ahora o nunca

Aquí tenemos Desmania. No, no es una enfermedad, es un proyecto de conservación que tiene al desmán como protagonista. Un  proyecto LIFE+, que se dice. Nuestros vecinos franceses tienen un plan para el desmán. Están aprendiendo muchas cosas y quieren ponerlas en práctica. Para ello acaban de pedir su LIFE+. Si consiguen la bendición europea (esperemos que así sea), serán 34 acciones a desarrollar durante cuatro años, a lo largo y ancho del Pirineo. Aquí lo cuentan. Según la astrología china, 2013 es el año de la serpiente. Se equivocan. Es el año del desmán. Ahora o nunca.

Dos desmanes suspicaces_500

Galemys incertus o la incertidumbre como principio

Está claro que Heisenberg era un aficionado a la hora de postular incertidumbres. Los problemas que encontró el físico alemán para medir la posición y el momento lineal de una partícula se quedan en nada si los comparamos con el desasosiego que reina a fecha de hoy en la comunidad de interesados por el desmán ibérico.

El desmán de Heisenberg_ 2

Al hilo de la optimista información recientemente revelada, a la que hice referencia sucinta en la entrada anterior, cabe realizar las siguientes elucubraciones.

¿Y si fuera verdad que tenemos pocos datos y que estos son poco fiables? ¿Y si resulta que la supuesta regresión generalizada no es tal? ¿Y si el alarmismo imperante responde únicamente a reflexiones irresponsables, ignorantes e interesadas? Incluso es posible que queden desmanes en Guadalajara, Madrid, Segovia, Ávila, Salamanca, Álava, Vizcaya,… ¿Están al corriente de dicha eventualidad los redactores del catálogo de especies amenazadas?

Quién sabe… Puede que sea cierto que los desmanes van de aquí para allá, suben y bajan puertos de montaña. Incluso es posible que mantengan poblaciones prósperas con densidades ridículas. Tal vez, como apuntan los más optimistas, solo sea cuestión de esperar uno, cinco o diez años y observemos la recuperación súbita y espontánea de poblaciones que dábamos por perdidas. Soñar es gratis, de momento.

Galemys dubitativo

Demasiados interrogantes. Ahora bien, que no cunda el pánico, este estado de incertidumbre se alivia, según los susodichos optimistas, con una buena prospección de excrementos. Generalizada y sistemática ¡Nada de trampear! ¡Hay que ser eficientes! Por lo visto, las cagarrutas no nomadean, ni se cambian de cuenca, ni se presentan en densidades ridículas. Se ofrecen, siempre generosas, para que realicemos el diagnóstico del estado de conservación del desmán. El truco está en “saber interpretar los datos”.

Desgraciadamente, a fecha de hoy, las cagarrutas son únicamente el testimonio de la presencia del animal1. Por mucho que sepamos interpretarlas, por sí solas dan poco juego ¿Cómo haremos entonces para evaluar el estado de conservación de la especie en una cuenca o en una región? Con las dudas que han surgido sobre el irregular comportamiento espacial del desmán y su baja densidad ¿Cómo es posible identificar poblaciones “fuertes” a partir de la distribución de unos cuantos excrementos? ¿Cuál es el propuesta de los optimistas? ¿Revisar la distribución de los excrementos cada cinco años? ¿Cada diez? ¿Daremos por favorables las poblaciones que ofrezcan 5 excrementos por km? ¿O mejor 10? ¿Qué haremos el día que dejemos de encontrar excrementos en una cuenca? ¿Sacaremos las trampas del desván y las echaremos al río buscando respuestas? Preguntas y más preguntas. Me parece a mí que esto de las cagarrutas no nos está ayudando a despejar el horizonte.

¡Vaya panorama! Treinta años llorando porque desconocíamos la biología de la especie y ahora resulta que nos quejamos porque se trabaja en balde, se desperdician recursos, se trampea a lo tonto, por unos pocos datos – dicen los optimistas. Pero, sean pocos o muchos los datos que se obtengan mediante trampeo, ¿Qué podremos decir del estado de conservación de una población sin la información que esas capturas ofrecen sobre abundancia, estructura de sexos y edades, reproducción o estado sanitario2? Además, pronto se olvidan algunos de que los recientes inventarios realizados mediante trampeo en País Vasco, Galicia, Navarra y La Rioja han proporcionado muestras que están permitiendo realizar la caracterización genética de la especie, abordando aspectos para los que el material que ofrecen los excrementos no es útil.

¿Pero todo esto de qué va? ¿Estamos discutiendo sobre conservación o estos juegos florales obedecen solo a intereses empresariales del tipo “mi método lava más blanco que el tuyo”? Parece que el lío está servido, pero lo que está claro es que, a estas alturas, un flojo ejercicio intelectual como el comentado, plagado de contradicciones, que cuestiona la fuerte regresión que está sufriendo el desmán en las últimas décadas, haciendo hincapié únicamente en aspectos metodológicos e ignorando el principal problema, la destrucción del hábitat, no puede calificarse sino de irresponsable.

 1 No tardaremos mucho tiempo en extraer gran cantidad de información de los excrementos (a nivel individual), pero en el caso del desmán aún no es posible

2 La evaluación del estado sanitario, sorprendentemente aún por desarrollar ¿Algún veterinario en la sala?

El desmán de Schrödinger ¿o era el gato?

El interesante artículo que publica la revista Quercus en su número de julio aborda la conservación del desmán desde la perspectiva de la mecánica cuántica. Por lo visto aún no hemos sabido abrir la caja, somos malos observadores, y el desmán podría estar vivo o muerto, o más sorprendente aún, vivo y muerto al mismo tiempo.

Toda una revolución (o tal vez una deconstrucción) la que nos proponen sus autores. Respecto al conocimiento de la situación actual vienen a decir algo así:

El voluntarismo y la precipitación nos habrían llevado al alarmismo injustificado, circunstancia que nos hace ser ineficaces e ineficientes. En España existen pocos datos fiables, se ha buscado poco (y a menudo mal), y se han aventurado presuntas tendencias regresivas con escaso rigor. En este escenario ¿Quién se atreve a decir que en el Sistema Central la regresión ha sido del 10 o del 90%? La situación actual es de incertidumbre. Necesitamos un mapa fiable de la distribución actual de la especie.

Para complicar más el asunto, el desmán, al contrario de lo que se supone, podría seguir un modelo socio-espacial dinámico, comportándose de forma muy sociable y seminómada. Algo bastante lógico, por otra parte. Lo que conduce a que en la práctica, si se encuentra desmán en un tramo y no se vuelve a detectar en uno, cinco o diez años, no está justificado hablar de declive local, podría tratarse de una zona de presencia temporal. Y por si fuera poco, no es descartable el intercambio de ejemplares entre cuencas contiguas, “saltando puertos de montaña”.

Tras la lectura de este artículo me surge la duda de si el desmán debe ser considerado como especie cinegética o amenazada. O de si tal vez el pesimismo que practico se debe a estar atrapado en un universo paralelo al de los autores y no tanto a la constatación de que el desmán mas que estar escondido se ha ido quedando sin sitio donde esconderse.

Sea como fuere ¡Bendita caja cuántica, que nos das un rayo de esperanza! Eso sí, yo no la quiero abrir y mucho menos mirar dentro. La mayor parte de las veces que lo he hecho el desmán no estaba. Ni vivo ni muerto. Estaría “nomadeando”…

El cubo cuántico_defi

La genética del desmán. Primeras luces

Que el desmán es un mamífero singular ya lo sabíamos, así que no nos ha pillado de sorpresa lo que hemos encontrado hurgando en sus genes. En principio baja diversidad genética (¡qué raro!) y de segundo plato una marcada estructura filogeográfica ¿Qué quiere decir esto? Los detalles aquí, pero resumiéndolo mucho:  No tenemos un desmán ¡Tenemos cuatro!  Cuatro linajes mitocondriales que se distribuyen sin mezclarse y que debemos considerar como unidades de conservación diferentes. Salvando las distancias, viene a ser como aquel que sospecha que le vienen gemelos y acaba teniendo cuatrillizos ¡Doble alegría y doble gasto! (como decía él paisano del anuncio de detergente).

En las siguientes imágenes, la distribución de las cuatro unidades de conservación (arriba) y la localización de los refugios glaciares a partir de los cuales se han originado los cuatro linajes (abajo).

FILOGEOGRAFÍA desmán_500_d

Llega esta información a tiempo, ahora que se están desarrollando distintos proyectos de conservación en Francia y en España y surge la inevitable tentación de tirar por la calle de en medio cogiendo animales de aquí para ponerlos allá. Si vamos a enredar que sea con criterio. 

Phylogeography and postglacial expansion of the endangered semi-aquatic mammal Galemys pyrenaicus. Igea, J., Aymerich, P., Fernández-González, A., González-Esteban, J.,  Gómez, A., Alonso, R., Gosálbez, J., Castresana, J., 2013. BMC Evolutionary Biology 13. (pdf)

¿Estamos tontos o qué?

Aunque parezca mentira en asuntos de desmanes no existe una opinión unánime. Una peligrosa mezcla de ignorancia, ingenuidad, irresponsabilidad y algún que otro vendedor de crecepelo hace posible que la incertidumbre sobre el estado de conservación de la especie empiece a “ser un clásico”.

Galemys pyrenaicus despistado

Y mientras la casa sin barrer

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Ríos “silenciosos”

Rachel Carson publicó en 1962 su Silent Spring y pilló a todo el mundo con el pie cambiado. Catastrofista y fantasiosa, le llamaron. Desgraciadamente no hizo falta mucho tiempo para que se reconociese la oportunidad de sus palabras. En 2010 la estación fue otra, pero la intención la misma. Silent Summer esta vez.

En España no faltan voces que denuncien el declive de nuestro medio natural, sin embargo su influencia es muy limitada. No cabe esperar aquí un Autumn Silent que consiga poner los pelos de punta al personal. Sí hay sitio para informes autocomplacientes como el último de la Estrategia Nacional de Restauración de Ríos en donde restauración, inundación, divulgación, prevención e investigación se mezclan, agitan y retuercen para “alcanzar los objetivos medioambientales de la Directiva Marco del Agua”.

Y mientras nuestros ríos sin noticias de Dios, que se dice. Más de los mismo. Cada vez menos ruidosos, con menos vida, menos insectos, menos peces, menos desmanes. Estremece saber que detrás de imágenes tan atractivas como las que siguen se esconde la tragedia de nuestra desvergüenza. Aunque parezca mentira estos son ríos silenciosos. En ellos echamos a faltar muchas cosas. Los desmanes fueron los primeros en desaparecer, por supuesto.

Río mudo 1

Río mudo 2

¿Otra amenaza fantasma?

Un colega, al que le tengo mucha fe, me dijo hace tiempo que cuando la lista de presiones y amenazas “nos sale” muy larga es porque no tenemos ni idea de lo que realmente está pasando.

En el caso del desmán, la lista corta no es. Para qué nos vamos a engañar. Y no hace mucho nos ha dado por incluir al visón americano, al que acusamos de poner en peligro a todo lo que se menea. Y en algunos casos no faltará razón, pero en lo que se refiere al desmán se me antoja que estamos exagerando los méritos del invasor admirable.

Galemys pyrenaicus versus Neovison vison

Nadie duda que si se presenta la ocasión el visón se zampará al desmán. Ahora bien, otorgarle el honor de ser el causante principal de la desaparición de los desmanes en algunas regiones es mucho decir. Sobre todo con el castigo que hemos dado y seguimos dando a nuestros ríos.

Galemys pyrenaicus Cuidemos el río

El visón americano mantiene poblaciones estables en tramos medios y bajos, generalmente por debajo de los 1.000 m de altitud. Las poblaciones de desmán se extienden en un rango de altitud más amplio. Para el desmán, el visón va a suponer una presión más de la larga lista a la que atribuimos la pérdida de calidad del hábitat. Ningún favor le hace su presencia, pero no caigamos en la tentación de darle más importancia de la que realmente tiene y afinemos la lista de sospechosos ¿A ver si va a ser la nutria o el cárabo, o la garza, o el gato del cura…? Hay que trabajar más.

Las cuentas del desmán

El declive del desmán es un hecho incontestable. En algunas regiones ha desaparecido por completo (sur del Sistema Ibérico) y en otras está a punto de hacerlo (Sistema Central). Revisiones recientes de la distribución en Galicia, Navarra, País Vasco y La Rioja apuntan también en la misma dirección. Dicha regresión se refiere al área ocupada. No contamos con estimaciones de la abundancia a nivel general y algunas de las que se realizan a escala local se hacen suponiendo una densidad media del rango conocido y la ocupación continua de una serie de tramos que se identifican como hábitat potencial. No es mala referencia, pero no deja de ser la capacidad de carga de dicho hábitat. Una estimación conservadora que puede estar muy por encima del tamaño real de la población.

Al desmán le suponemos ligado inexorablemente a tramos fluviales con unas características determinadas que forman redes más o menos extensas, que están sufriendo un proceso de fragmentación. El desmán ocupa cada vez redes fluviales más pequeñas, por lo que inevitablemente surge la pregunta ¿Cuál es el tamaño critico de esa red, por debajo del cual la supervivencia de los desmanes no es ya posible? No lo sabemos con exactitud, pero se puede hacer un cálculo sencillo que nos permitirá aproximarnos a la respuesta que buscamos.

Los valores de densidad poblacional que aportan distintos estudios oscilan en el rango 1-8 individuos/km. No obstante, aquellos que recogen información de trampeos intensivos señalan el rango 3-5 ind/km como una mejor referencia de la abundancia de la especie en condiciones favorables (1,2). Como no nos importa pecar de optimistas utilizaremos el valor mayor del rango (5 ind/km) y consideraremos la ocupación continua del tramo. Así, para tener una población de 500 individuos necesitaríamos un tramo de 100 km de hábitat favorable. He elegido 500 porque es uno de los valores de referencia habitual a la hora de estudiar el tamaño poblacional necesario para mantener la variabilidad genética de una población. Los expertos están de acuerdo en que no hay números mágicos (3), pero por otra parte la información que se va acumulando nos dice que en el caso de vertebrados 50 individuos no son suficientes y que algunos centenares podrían garantizar la supervivencia de una población al menos a medio plazo (50, 100 años). Echando mano de la discutida regla 50/500 podríamos considerar los límites del rango 10-100 km como referencias para valorar la viabilidad de una población de desmán. Por debajo de 10 km de hábitat potencial el desmán desaparecería y por encima de 100 la variabilidad genética estaría garantizada. Dentro del intervalo queda mucho espacio para la incertidumbre. Sin embargo, hoy tenemos la certeza de que la degradación generalizada de nuestros ríos ha provocado que predominen mayoritariamente los tramos favorables de pequeño tamaño (los que solo alcanzan para acoger algunas decenas de desmanes). ¿Alguien podría asegurar que conoce dos tramos distintos de más de 100 km de hábitat favorable? Si a esto unimos la experiencia de haber visto desaparecer en los últimos 20 años un buen número de pequeñas poblaciones aisladas en pequeños tramos y el hecho de que no se ha corregido ninguna de las presiones identificadas (todas siguen actuando y muchas de ellas con la máxima intensidad conocida). ¿Quién se atreve a dudar de que existe hoy un alto riesgo de que veamos extinguirse al desmán?

(1) Nores, C., Ojeda, F., Ruano, A., Villate, I., González, J., Cano, J. M., García Álvarez, E., 1998. Estimating Galemys pyrenaicus population density in four Spanish rivers. J. Zool. Lond., 246:454-457.

(2) Stone, R.D., 1987. The social ecology of the Pyrenean desman (Galemys pyrenaicus) (Insectivora: Talpidae), as revealed by radiotelemetry. J. Zool., Lond., 212:117-129.

(3) Flather, C.H, Hayward, G.D., Beissinger, S.R., Stephens, P.A., 2011. Minimum viable populations: is there a ‘magic number’ for conservation practitioners?  Trends in Ecology & Evolution, 26 (6): 307-316.

Sobre el nombre “desmán”

academia-sueca

Lunes, 27 de marzo de 1786. Estocolmo. No hace ni una semana de su fundación y la Svenska Akademien celebra su primera reunión de trabajo.

A ver, caballeros ¿Por dónde empezamos?

Presidente, Carl Nilsson nos envía una solicitud para que nombremos una serie de animales de reciente descubrimiento. La Académie française aún no se ha pronunciado a este respecto ¡Podríamos hacer prevalecer nuestro criterio en toda Europa! 

– ¡Interesante! Al rey le agradará, sin duda. Esos franceses… ¿Y la academia española?

– No tenemos que preocuparnos de ellos. Andan muy ocupados discutiendo el presupuesto. Creo que quieren subirse otra vez el sueldo.

– Españoles… ¡No tienen arreglo! Bueno, a lo nuestro. No perdamos más tiempo entonces. Carl Nilsson… Ah, sí, Linnaeus, el de las flores y los bichos ¿Pero ese hombre no había muerto ya?

Sí excelencia, hizo 8 años en enero. Un discípulo suyo nos ha hecho llegar la lista en su nombre. Por lo visto la redactó en su lecho de muerte.

Siendo así, no hay más que hablar. A ver esa lista ¿Cuál es el primero? Castor moschatus. Cauda longa compresso-lanceolata, pedibus palmatis… ¿Pero esto que coño es?

Latín, eminencia…

¡Ya lo sé, inepto! ¿Pero que quiere este Linnaeus que haga yo con esta monserga?

El finado apuntó algunas sugerencias, por si fueran de ayuda para esta tarea.

¡Menos mal! A ver, la cosa ésta, Castor moschatus ¿Qué sugiere el señor Linnaeus?

Parece ser una especie de ratón almizclero, por lo que el difunto nos advierte que no sería descabellado llamarlo “desmán”. Así, tal cual.

Pues sea. Apunte secretario. DESMÁN . Me gusta. Venga, el siguiente…

Excelencia. Hay un pequeño problema. Al parecer esta palabra ya existe en castellano y en esa lengua viene a significar “exceso, desorden”…

Nada, ¡Qué se joda Carlos III! Además con lo brutos que son no me extrañaría que acabaran encontrando el modo de poner en relación ambas acepciones. Está decidido, se queda como desmán ¡Siguiente!

Galemys pyrenaicus acepciones desman castellano 500

La RAE parece muy convencida de que “desmán” viene del sueco. Y es que efectivamente Linneo así lo dejó escrito en la primera edición de su Fauna Svecica (1746).

Caroli Linnaei medic. & botan. prof. Upsal ... Fauna Svecica, si

Linneo sitúa en Suecia, de oídas (ya que no lo conocía aún), a ese “castor de cola larga lanceolada y aplanada”. Y claro, se siente en la obligación de darle un nombre en su lengua. Quince años después, en la edición de 1761, cuando ya se refiere a él como Castor moschatus, persiste el error y sigue formando parte de la fauna sueca.  Buffon en 1763, en un artículo en el que diferencia “l’ondatra et le desman” (el autor sueco las consideraba una misma especie), asume el nombre de desman. Y es que el francés también suponía sueco al desmán. Nada menos que en Lapponie lo colocaba. En fin, vaya lío. El caso es que su denominación científica se fue afinando con el tiempo, pero se quedó con el nombre sueco. La verdad es que teniendo a Linneo y Buffon de padrinos poco le debería importar.

Y nosotros cambiando al nuestro el apellido (ibérico en vez de pirenaico) porque nos parecía afrancesado ¡Lo que está mal es el nombre!  Le dimos a un bicho que encontramos por primera vez en El Escorial un nombre sueco creado para una especie rusa. No tenemos arreglo. Mira, más listos son los portugueses: Toupeira-de-água. Sin tonterías. Con el almizclero de Graells nos deberíamos haber quedado.