El desmán ibérico

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Galemys incertus o la incertidumbre como principio

Está claro que Heisenberg era un aficionado a la hora de postular incertidumbres. Los problemas que encontró el físico alemán para medir la posición y el momento lineal de una partícula se quedan en nada si los comparamos con el desasosiego que reina a fecha de hoy en la comunidad de interesados por el desmán ibérico.

El desmán de Heisenberg_ 2

Al hilo de la optimista información recientemente revelada, a la que hice referencia sucinta en la entrada anterior, cabe realizar las siguientes elucubraciones.

¿Y si fuera verdad que tenemos pocos datos y que estos son poco fiables? ¿Y si resulta que la supuesta regresión generalizada no es tal? ¿Y si el alarmismo imperante responde únicamente a reflexiones irresponsables, ignorantes e interesadas? Incluso es posible que queden desmanes en Guadalajara, Madrid, Segovia, Ávila, Salamanca, Álava, Vizcaya,… ¿Están al corriente de dicha eventualidad los redactores del catálogo de especies amenazadas?

Quién sabe… Puede que sea cierto que los desmanes van de aquí para allá, suben y bajan puertos de montaña. Incluso es posible que mantengan poblaciones prósperas con densidades ridículas. Tal vez, como apuntan los más optimistas, solo sea cuestión de esperar uno, cinco o diez años y observemos la recuperación súbita y espontánea de poblaciones que dábamos por perdidas. Soñar es gratis, de momento.

Galemys dubitativo

Demasiados interrogantes. Ahora bien, que no cunda el pánico, este estado de incertidumbre se alivia, según los susodichos optimistas, con una buena prospección de excrementos. Generalizada y sistemática ¡Nada de trampear! ¡Hay que ser eficientes! Por lo visto, las cagarrutas no nomadean, ni se cambian de cuenca, ni se presentan en densidades ridículas. Se ofrecen, siempre generosas, para que realicemos el diagnóstico del estado de conservación del desmán. El truco está en “saber interpretar los datos”.

Desgraciadamente, a fecha de hoy, las cagarrutas son únicamente el testimonio de la presencia del animal1. Por mucho que sepamos interpretarlas, por sí solas dan poco juego ¿Cómo haremos entonces para evaluar el estado de conservación de la especie en una cuenca o en una región? Con las dudas que han surgido sobre el irregular comportamiento espacial del desmán y su baja densidad ¿Cómo es posible identificar poblaciones “fuertes” a partir de la distribución de unos cuantos excrementos? ¿Cuál es el propuesta de los optimistas? ¿Revisar la distribución de los excrementos cada cinco años? ¿Cada diez? ¿Daremos por favorables las poblaciones que ofrezcan 5 excrementos por km? ¿O mejor 10? ¿Qué haremos el día que dejemos de encontrar excrementos en una cuenca? ¿Sacaremos las trampas del desván y las echaremos al río buscando respuestas? Preguntas y más preguntas. Me parece a mí que esto de las cagarrutas no nos está ayudando a despejar el horizonte.

¡Vaya panorama! Treinta años llorando porque desconocíamos la biología de la especie y ahora resulta que nos quejamos porque se trabaja en balde, se desperdician recursos, se trampea a lo tonto, por unos pocos datos – dicen los optimistas. Pero, sean pocos o muchos los datos que se obtengan mediante trampeo, ¿Qué podremos decir del estado de conservación de una población sin la información que esas capturas ofrecen sobre abundancia, estructura de sexos y edades, reproducción o estado sanitario2? Además, pronto se olvidan algunos de que los recientes inventarios realizados mediante trampeo en País Vasco, Galicia, Navarra y La Rioja han proporcionado muestras que están permitiendo realizar la caracterización genética de la especie, abordando aspectos para los que el material que ofrecen los excrementos no es útil.

¿Pero todo esto de qué va? ¿Estamos discutiendo sobre conservación o estos juegos florales obedecen solo a intereses empresariales del tipo “mi método lava más blanco que el tuyo”? Parece que el lío está servido, pero lo que está claro es que, a estas alturas, un flojo ejercicio intelectual como el comentado, plagado de contradicciones, que cuestiona la fuerte regresión que está sufriendo el desmán en las últimas décadas, haciendo hincapié únicamente en aspectos metodológicos e ignorando el principal problema, la destrucción del hábitat, no puede calificarse sino de irresponsable.

 1 No tardaremos mucho tiempo en extraer gran cantidad de información de los excrementos (a nivel individual), pero en el caso del desmán aún no es posible

2 La evaluación del estado sanitario, sorprendentemente aún por desarrollar ¿Algún veterinario en la sala?

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